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Carbonero cabecinegro

Photo: Missy Dawn Mandel

Black-capped Chickadee

At a Glance

Black-capped Chickadee

Esta ave

  • puede recordar al menos durante 28 días el lugar donde escondió comida
  • reduce su temperatura corporal de noche entre 10 y 12 °C con respecto a la temperatura del día para conservar energía
  • se vacía casi completamente de su energía al alimentar a sus crías de 6 a 14 veces por hora
  • tiene una jerarquía social muy bien establecida


Description  |   Habitat and Habits  |   Range  |   Feeding  |   Breeding  |   Conservation  |   Resources

Description

Descripción

El carbonero cabecinegro (Poecile atricapilla) mide sólo de 12 a 15 cm entre el pico y la cola. Su parte superior es de color gris verdoso, la parte inferior es blanca y los lados son de color ante. Su larga cola gris oscuro parece una manija. El negro de su cabeza se ajusta como un capuchón hasta la parte superior de unos ojos brillantes, y cubre el pico en forma de cono, llegando hasta la nuca o la parte posterior del cuello. Sus mejillas son de un blanco puro y tiene una mancha triangular negra en el cuello, como signos más destacados. Al estar presentes en una gran variedad de climas y hábitats, los individuos de las distintas poblaciones pueden ser diferentes por su tamaño y plumaje.

Algunas especies de carboneros tienen rasgos semejantes a los del carbonero cabecinegro. Es el caso del carbonero ceja blanca (Poecile gambeli), que se diferencia del cabecinegro por una línea blanca sobre el ojo. En Canadá se encuentra en las montañas de Colombia Británica y Alberta. El carbonero ceja blanca está estrechamente relacionado con el cabecinegro y las dos especies de reproducen por hibridación y ocasionalmente mediante cruce.

El carbonero lapón (Poecile cincta) está muy extendido en Asia y Europa. En América del Norte esta ave de color gris castaño se encuentra en un pequeño sector del noroeste de Yukón y del este de Alaska, donde vive en los bosques de sauces y abetos hasta el límite superior del arbolado.

El carbonero boreal (Poecile hudsonica) es de color castaño en la parte superior de la cabeza, gris castaño en la parte superior de su cuerpo, blanco mate o ligeramente gris en el pecho y rojizo en los lados. Sus mejillas a menudo son de color blanco mate y el cuello es negro. Igual que el carbonero cabecinegro, se encuentra en todas partes en Canadá, pero vive en el cinturón de bosques de coníferas hasta el límite superior del arbolado. El carbonero boreal y el cabecinegro comparten los límites de sus zonas de reproducción pero no hibridan.

El carbonero dorsicastaño (Poecile rufescens) vive en los bosques costeros y en el sur de Colombia Británica. La parte superior de la cabeza es de color castaño, la garganta negro castaño y los lados y la parte superior del cuerpo castaño.

Signos y sonidos

El carbonero emite al menos 15 tipos de cantos para comunicar con su bandada y sus crías. El más conocido es chic-a-di-di-di con el que el macho y la hembra tratan de expulsar a los intrusos y envían a sus congéneres, crías y miembros de su bandada información sobre el lugar donde se encuentra la comida y los depredadores.

El macho también emite un suave fii-bi o fii-bi-bi cuya primera sílaba es más aguda y larga que las siguientes. Los machos cantan en cualquier momento del año aunque principalmente al inicio del periodo de reproducción, que alcanza su apogeo durante el establecimiento del territorio, la nidificación y la puesta de huevos. Los machos sólo cantan de manera esporádica durante el día pero ofrecen toda una serenata a las hembras en forma de concierto matutino que puede durar de 20 a 60 minutos.

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Habitat and Habits

Hábitat y costumbres

En otoño e invierno los carboneros cabecinegros viven en grupos informales de 4 a 12 individuos. Cada grupo está compuesto por parejas que se aparearon el verano anterior y por individuos jóvenes ajenos que emigraron desde poblaciones próximas.

Entre octubre y marzo el grupo se desplaza de árbol en árbol dentro de una zona de 8 a 20 hectáreas y sigue senderos forestales que existen desde hace tiempo, a una velocidad aproximada de medio kilómetro por hora. Los individuos comunican entre sí mediante notas suaves parecidas a sit-sit que emiten de vez en cuando. Cada grupo defiende su propia área vital contra otros grupos mediante vocalizaciones y un comportamiento agresivo.

En el norte, los carboneros se posan habitualmente en bosquecillos de árboles de hoja perenne densos, al abrigo del viento y de la nieve. Al atardecer, algunos desaparecen para pasar la noche en cualquier hueco disponible, a razón de un individuo por hueco. Otros se instalan en las ramas superiores de algunos árboles de hoja perenne o en las ramas inferiores de los abetos jóvenes densos. El grupo puede posarse en el mismo lugar varias noches consecutivas.

Para protegerse del frío, el carbonero eriza sus plumas suaves y densas con el fin de conservar el calor cerca del cuerpo, aislándose así del frío.

Al principio de la primavera el grupo empieza a separarse y las parejas dedican las horas de luz a defender vigorosamente sus territorios de reproducción contra sus antiguos compañeros de bandada. En este periodo puede que los individuos descansen durante la noche con su grupo, sobre todo cuando hace frío. Cuando empieza el periodo de reproducción, es raro que los carboneros se alejen a más de 3 a 7 hectáreas de su nido.

Características únicas

Los carboneros establecen entre ellos una especie de jerarquía dentro de la cual cada individuo ocupa un rango en función de su grado de agresividad. De este modo, las aves de un grupo están subordinadas al individuo más agresivo, mientras que los menos belicosos están sometidos a todos los demás, los cuales se sitúan entre los dos extremos. En general, los machos dominan a las hembras y los adultos dominan a los jóvenes. Los individuos de mayor rango tienen acceso a la mejor comida, a los lugares más seguros contra los depredadores y no sólo sobreviven más tiempo sino que, además, tienen mayor descendencia. El individuo dominante amenaza, expulsa y combate incluso al segundo, que está siempre a la defensiva y le deja el camino libre. Los individuos dominantes raras veces necesitan combatir con los segundos una vez establecida la jerarquía. En general, los machos y las hembras se aparean según el rango: un macho dominante se aparea con una hembra dominante y así sucesivamente.

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Range

Distribución

Map of breeding and wintering range Breeding/Wintering range = Zona de invernada y de reproducción

El carbonero cabecinegro se encuentra en todo Canadá, desde la isla de Terranova hasta Colombia Británica (con excepción de las islas costeras). En el norte, su presencia llega hasta el sur de Yukón y de los Territorios del Noroeste. La especie vive en regiones cubiertas por árboles, incluyendo zonas boscosas y huertos, donde excava un nido en la madera blanda de los árboles muertos y encuentra los alimentos que prefiere.

El carbonero suele ser sedentario pero, a veces, un gran número de individuos recorre grandes distancias, generalmente hacia el sur en otoño o hacia el norte en primavera. Estos desplazamientos irregulares se llaman “irrupciones” y en ellos participan principalmente individuos jóvenes de menos de un año. Las irrupciones pueden producirse debido a la destrucción del hábitat o los años en que la comida escasea, periodos que a veces coinciden con una reproducción excepcionalmente alta.

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Feeding

Alimentación

Desde el amanecer a la puesta del sol, el carbonero pasa la mayor parte del día buscando comida. Se desplaza de rama en rama, se sujeta al tronco de un árbol o se cuelga de los extremos de las ramitas de árboles de hoja perenne examinando cada hueco y hendidura para encontrar insectos y larvas.

El carbonero consume una gran cantidad de huevos de insectos, de larvas y de ninfas, de gorgojos, piojos, moscas de sierra y otros insectos así como arañas. Entre el 80 % y el 90 % de su régimen alimentario está compuesto por invertebrados durante el periodo de reproducción y alrededor del 50 % durante el invierno. El carbonero es uno de los más importantes exterminadores de insectos perjudiciales en los bosques y huertos.

Cuando los alimentos abundan, principalmente al final del verano y en el otoño, el carbonero hace provisiones. Con mucho cuidado guarda alimentos bajo las cortezas deformadas de los árboles o en una superficie cubierta por liquen, de donde los saca para ir a esconderlos a otros sitios. Un carbonero puede esconder cientos de trozos de alimentos en un solo día y volver a encontrarlos de manera casi precisa 24 horas más tarde. Algunos individuos se acuerdan durante 28 días al menos del lugar donde escondieron alimentos. Los carboneros cabecinegros se acuerdan no sólo de los lugares donde escondieron alimentos sino también de los lugares que ya vaciaron. Conforme va haciendo más frío, los carboneros tienden a seleccionar los lugares donde escondieron los alimentos más ricos en energía.

Estas reservas son importantes para las aves del norte. La costumbre de prever reservas permite a todo ejemplar que las encuentra deleitarse y contar con fuentes de alimentación adicionales en sus rutas de alimentación cuando los alimentos escasean.

Se calcula que los carboneros, incluso las subespecies más pequeñas, necesitan unas 10 kilocalorías de energía diarias para sobrevivir. El carbonero consume mucha comida que se transforma en energía. En los cortos días de invierno se alimenta más rápidamente que de costumbre: las calorías que no gasta al desplazarse de una rama a otra se convierten en grasa, que le permitirá sobrevivir durante las largas noches frías en las que no puede comer. El carbonero reduce la temperatura de su cuerpo durante la noche de 10 a 12°C con respecto a la temperatura del día con el fin de conservar su energía. Es fácil constatar hasta qué punto es importante la comida (semillas de girasol, maní y grasa) que el carbonero puede encontrar en los comederos durante el invierno.

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Breeding

Reproducción

Febrero y marzo son los meses de reproducción. Los carboneros lanzan gritos muy sonoros y pasan mucho tiempo persiguiéndose. Para ello, van de un árbol a otro, deteniéndose con la misma brusquedad con la que empiezan. El grupo se distribuye gradualmente en parejas, que se desplazan independientemente, con la hembra a la cabeza, seguida por el macho. Vaya donde vaya la hembra, el macho impide acercarse a cualquier otro carbonero.

A finales de marzo la hembra empieza a buscar un lugar para anidar. Una vez elegido, el macho defiende los alrededores contra los invasores. El territorio ocupado por cada pareja varía de 3 a 7 hectáreas.

El macho y la hembra excavan un hueco en un árbol muerto, a una altura de 1 a 3 metros del suelo, aunque a veces anidan a una altura de 9 a 12 metros, en las ramas muertas de árboles vivos o en huecos abandonados por otras aves.

Aunque la hembra es idéntica al macho, a finales de abril se la distingue fácilmente por su voz particularmente áspera cuando se prepara para poner los huevos. El macho alimenta a menudo a la hembra, que acepta de buena gana, recogida sobre sí misma y agitando las alas como un polluelo. Esta ceremonia es la alimentación de la parada nupcial. La hembra cubre el fondo del hueco excavado con pequeñas fibras, plumas y pelo. Pone de 5 a 10 huevos, habitualmente entre 6 y 8, a razón de uno por día. Los huevos son blancos y llevan pequeños puntos oscuros.

Sólo la hembra incuba los huevos en periodos de 20 a 30 minutos durante el día y sin descanso durante la noche. Cuando está en el nido, el macho se encarga de alimentarla, pero a veces deja el nido para buscar comida.

En esta época las aves son prudentes y desconfiadas. La presencia de un invasor lleva a la hembra a lanzar gruñidos y silbidos. Estos gritos son tan sorprendentes que pueden asustar momentáneamente al intruso, lo cual permite escapar a la hembra.

La incubación dura 13 o 14 días. La hembra calienta a los polluelos hasta que tienen bastantes plumas. Con la ayuda del macho, limpia el nido de excrementos y ambos alimentan a los polluelos entre 6 y 14 veces por hora. Una investigación ha demostrado que ocuparse de una nidada normal, esto es, de 6 a 8 polluelos, agota las reservas de energía del macho y de la hembra hasta el punto de que a veces tienen dificultades para sobrevivir.

Las crías están listas para abandonar el nido 16 o 17 días después de salir del huevo; son copias limpias y sedosas de sus padres. Como la mayor parte de las aves que anidan en huecos saben volar aunque un poco torpemente. Los padres siguen alimentándolas durante dos o tres semanas al mismo tiempo que las enseñan a hacerlo por sí solas.

Al terminar este periodo, los padres parecen agotados. Entonces empiezan a mudar, es decir, a perder sus plumas rápidamente y es fácil diferenciarlos de las crías. Las nuevas plumas tardan de seis a ocho semanas en salir. Después, la única forma de distinguir a las crías de los adultos es por la forma y la cantidad de blanco en las plumas exteriores de la cola. La familia permanece aún junta un breve periodo, pero se dispersa rápidamente en el otoño para unirse a diversos grupos que recorren los bosques buscando comida y provisiones. Las crías generalmente se unen a un grupo a una distancia de uno a varios kilómetros del lugar donde se criaron.

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Conservation

Conservación

Los carboneros cabecinegros son una de las especies de aves más frecuentes en Canadá. Los estudios más recientes parecen indicar que su número aumenta: el recuento de aves de Navidad realizado por Bird Studies Canada en 2001-2002 hablaba de 123 000 ejemplares, lo cual suponía un aumento del 25 % con respecto al recuento de 2000-2001. Dado que el recuento de aves de Navidad no es más que una “instantánea” tomada en unos 300 lugares y que el carbonero cabecinegro se encuentra en Estados Unidos en lugares tan lejanos como el norte de California y en el lado opuesto del país, en New Jersey, puede afirmarse que la población de carboneros cabecinegros está compuesta por millones de ejemplares. Este éxito se debe en parte al aumento de los comederos de aves en invierno ya que los carboneros se adaptan fácilmente a estos regalos.

Las aves de presa y el alcaudón real son los principales depredadores del carbonero cabecinegro. Además, las serpientes, las comadrejas, las ardillas listadas, los ratones y las ardillas entran en los nidos de los carboneros o los saquean, devorando los huevos o los polluelos. Las hembras adultas a veces son víctimas de las comadrejas en sus nidos.

Es importante proteger al carbonero cabecinegro por el gran servicio que presta al exterminar insectos perjudiciales y la animación que su canto aporta a los bosques, incluso en invierno.

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Resources

Recursos

Recursos en línea

Laboratorio de Ornitología de la Universidad Cornell
United States Geological Survey, Patuxent Wildlife Research Center

Recursos impresos

Bent, A.C. 1946. Life histories of North American jays, crows, and titmice. U.S. National Museum Bulletin 191:322–393.

Christie, P. 2001. Chatting up chickadees. Seasons (Federation of Ontario Naturalists) 41:17–19

Glase, J .C. 1973. Ecology of social organization in the Black-capped Chickadee. Living Bird 12:235–267.

Godfrey, W.E. 1986. The birds of Canada. Edición revisada. National Museums of Canada, Ottawa.

Lawrence, L. de K. 1968. The lovely and the wild. McGraw-Hill Book Co., Nueva York.

Lempriere, S. 1990. Flocks and fat: How Black-caps survive winter. Seasons (Federation of Ontario Naturalists) 30:44–45

Odum, E.P. 1942–43. The annual cycle of the Black-capped Chickadee. The Auk 58:314–333, 518–535; 59:499–531.

Smith, S.M. 1985. The tiniest established permanent floater crap game in the northeast. Natural History 94:42–47.

Smith, S.M. 1991. The Black-capped Chickadee. Cornell University Press, Ithaca, Nueva York.

Smith, S.M. 1993. Black-capped Chickadee. In The Birds of North America, no. 39. A. Poole, P. Stettenheim, y F. Gill, editores. The Academy of Natural Sciences, Filadelfia; The American Ornithologists’ Union, Washington, D.C.

© Su Majestad la Reina en derecho de Canadá, representada por el ministro del Medio
Ambiente, 1973, 1989, 2003. Todos los derechos reservados.
No de catálogo: CW69-4/25-2003E
ISBN: 0-662-34270-4
Texto: Louise de Kiriline Lawrence
Revisión: B. Desrochers, 1988; L. M. Ratcliffe, S. J. Song, S. J. Hannon, 2003
Corrección: Maureen Kavanagh, 2003
Foto: Daniel Mennill